El caso es que aún antes de que el iPod nano fuese lanzado de forma oficial aparecieron por la red algunos diseños imaginados de cómo se vería un iWatch, un posible reloj de Apple, ¿lo recordáis? Así que cuando el iPod nano vio la luz hace un par de semanas la analogía estaba cantada. Un reproductor pequeño, cuadrado, extraplano… pide a gritos que le coloquen una pulsera y lo lleven en la muñeca, y asi ha sido.
Apple ni siquiera mencionó esta forma de usarlo en la keynote del 1 de septiembre, lo cual me plantea la duda de si Apple había pensado en que esto sucedería o se ha encontrado con el nuevo uso tan sólo por casualidad. Sea como sea, si la moda se extiende, en Cupertino habrán encontrado una razón más para convencer al cliente de que compren el reproductor de la manzana. De modo que no me extrañaría nada que incluso lleguemos a ver publicidad oficial incorporando esta función.
Si en Apple habían pensado en ello ya y no dijeron nada fue tan sólo para no presionar al cliente. Quizás no querían mencionar la posibilidad para que no se echaran todos encima de Jobs asegurando que era horrendo ese sistema de llevar un reproductor encima. De esta forma serían los propios usuarios lo que empezarían a extender el uso en pulsera y parecería que se había hecho un descubrimiento maravilloso no intencionado.
Hasta aquí está todo muy bien, pero ¿nos hemos parado a pensar en las implicaciones que esto podría llegar a tener? Sin querer o queriendo Apple se ha introducido en el negocio de los relojes de pulsera y se coloca en una posición privilegiada, no sólo por las mayores ventas que se podrían producir si la moda se impone, sino más bien porque lo sitúa en un lugar donde Apple podría dar mucho de sí mirando un poco los demás dispositivos móviles que tiene disponibles en este momento.
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