Desde sus inicios en 1899, la empresa fundada por Giovanni Agnelli ha sabido, como ninguna otra, defender su independencia. Consiguió mantenerse alejados a Mussolini y su régimen fascista, a Gramsci y al Partido Comunista Italiano, así como a los Estados Unidos y su fanatismo anticomunista. Pero la época de grandes dinastías empresariales parece haber llegado a su fin. Tras la muerte de Umberto Agnelli y la llegada del nuevo director general Luca de Montezemolo, ¿se verá Fiat, como tantas otras empresas, obligada a cumplir con las exigencias del capitalismo, del mercado de valores y de las fusiones?.

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